25 de abril de 2015

Más de 80 años al mando de los grandes militares

Enviado por el Boletín de la República Popular Democrática de Corea.



Se trata de la edad del Ejército Popular de Corea fundado el 25 de abril de 

1932, y que por tener eminentes comandantes, siempre logró la victoria.


Bajo la dirección de Kim Il Sung


Dar preferencia a la preparación del poderoso ejército revolucionario hace 

posible vencer al imperialismo, llevar la revolución a la victoria y forjar de 

manera independiente el destino del país, la nación, este es el principio de la 

revolución del Songun (priorización de los asuntos militares) y el núcleo de la 

idea de conceder importancia al fusil, la milicia, enunciados por Kim Il Sung

(1912-1994), Presidente de la República Popular Democrática de Corea.


Aplicando esta original idea, fundó el 25 de abril de 1932 el Ejército 

Revolucionario Popular de Corea, antecedente del Ejército Popular de Corea, 

iniciando la dirección del Songun. Bajo su dirección el ERP de Corea, aunque se 

encontraba en las difíciles condiciones en las que no contaba ni con la 

retaguardia estatal ni con la ayuda del ejército regular, combatió al ejército 

japonés y liberó, el 15 de agosto de 1945, el país.



Posteriormente Kim Il Sung presentó una orientación para transformar el 

ERP de Corea en el ejército regular, orientó acertadamente el empeño para 

verificarla, y logró que el 8 de febrero de 1948 el Ejército Popular de 

Corea viera su luz.


En virtud de su destacada dirección, este, a poquísimo tiempo de fundado, 

en la pasada guerra coreana (1950-1953) rechazó la invasión de las fuerzas 

aliadas imperialistas acaudilladas por Estados Unidos que se jactaba de su 

“supremacía” en el mundo y defendió con honor la libertad y la independencia 

del país.


Liderazgo de Kim Jong Il



Acatando la idea del Songun de Kim Il Sung, Kim Jong Il (1942-2011), 

Presidente del Comité de Defensa Nacional de la RPD de Corea, empezó su 

dirección sobre la revolución mediante el Songun por visitar, el 25 de agosto de 

1960, la División Guardia de Tanques 105 “Seúl” Ryu Kyong Su del EPC.


Como Kim Il Sung fue militar sin igual que tenía extraordinaria 

clarividencia y hábil, junto a disímil estratagema. Fue poseedor de la rara perspicacia 

con la que de un fenómeno capta en el acto la esencia, y del cambio de menor 

importancia de la situación el resultado de aquello que se daría, y la 

extraordinaria previsión con la que de antemano toma irrefutables medidas. A 

su merced, el EPC se hizo un poderoso ejército provisto de todos los potentes 

medios de ataque y de defensa, para que ningún enemigo se atreviera a tocar.


Su firmeza, decisión y habilidad en la estratagema constituyeron la 

garantía fundamental para que Corea siempre saliera victoriosa en su 

enfrentamiento militar con Estados Unidos autodenominado de 

“superpotencia”. Durante su interminable recorrido de inspección a las 

unidades militares, percató con clarividencia la situación creada y enseñó a los 

oficiales y soldados del EPC los hábiles y disímiles proyectos de las operaciones 

y las estrategias, las tácticas y los métodos de combate que los hicieran vencer 

de un golpe a los enemigos.


En los rigurosos enfrentamientos RPD de Corea-Estados Unidos ocurridos 

osteriormente a la pasada guerra coreana como los casos del “Pueblo”, 

barco espía armado estadounidense, y el “EC-121”, avión espía 

norteamericano de gran envergadura, de los años de 1960, el de Panmunjom 

de los de 1970 y el del problema nuclear en los años de 1990, y el comienzo de 

la década de los 2000, el ejército y pueblo de Corea ganaron la victoria, lo cual 

se debió a Kim Jong Il, que con perspicacia analizó correctamente las 

situaciones y circunstancias creadas, y tomó medidas pertinentes, y con la 

singular inteligencia y misteriosos e inimaginables métodos, golpeó al 

enemigo en la parte mortal, logrando que se arrodillara.


Bajo la atención de Kim Jong Un



Hoy el EPC tiene como su Comandante Supremo a Kim Jong Un, otro gran 

militar, cuya entusiasta dirección incrementó sobremanera el poderío de 

aquel.


Él, con la visión militar impropia de cualquiera, enriqueció y desarrolló la 

idea Songun y la de la estrategia militar, y en el agudo enfrentamiento con 

Estados Unidos toma firmemente la iniciativa y gana sucesivas victorias.


Durante interminable recorrido de inspección a las unidades militares plantea 

ingeniosas proposiciones operacionales y de combate que maravillan hasta a 

los expertos en los ejércitos, las armas y las especialidades correspondientes. 

Es militar todopoderoso y estratega sin par que desbarata la ofensiva de 

estrangulamiento de Estados Unidos y demás fuerzas hostiles y afianza la 

posición de Corea en calidad del país nuclear.


Hoy, Kim Jong Un es reconocido en el círculo político del mundo como el 

más fuerte en el coraje y la osadía. Declaró que sin importar de qué sería el 

mundo, avanzaría constantemente por el camino de la independencia, el 

Songun y el socialismo, y mirando a vista de pájaro hasta cientos de millones 

de enemigos se enfrenta categóricamente a la dureza de estos con 

superdureza. En el tiempo crítico cuando los enemigos hacían simulacros de 

guerra de gran envergadura visitó puestos en la avanzada del frente y dispuso 

convocar a los pilotos a una gran y solemne conferencia dejando abierto el 

espacio aéreo del país, buena prueba de lo fuerte que es él en el coraje y la 

osadía.


La característica fundamental de su arte de mando, continuidad al pie de la 

letra de la de sus predecesores consiste en aunar con noble propósito y 

virtudes a las masas militares en la ideología, el sentimiento y el alma y con la 

gran y monolítica unidad de estas ganar siempre la victoria. Su orientación 

logró que los guerreros del EPC se prepararan todos como los invencibles tanto 

en el plano ideo-espiritual como en el técnico militar.


El EPC que de generación en generación está al mando de los grandes 

militares, eternamente es triunfador.


Invencibilidad de la Corea socialista



Para echar a pique a la Corea socialista, Estados Unidos se valió de todos 

los medios y métodos de siglos por los siglos. Y en los últimos tiempos Obama 

cacarea que se debe desmoronarla cuanto antes.


Pero, ¿acaso el imperio lo lograría?


No, nunca.


Porque primero, la Corea socialista es orientada por los grandes líderes.


Kim Il Sung, fundador de la República Popular Democrática de Corea, la 

Corea socialista, consideró que solo el socialismo garantiza la felicidad del 

pueblo y la prosperidad de la nación, condujo hacia la victoria la construcción 

de una nueva sociedad, la guerra coreana (1950-1953), la rehabilitación y 

construcción de postguerra y la construcción socialista y levantó en el país un 

socialismo que acapara el absoluto apoyo y confianza de las masas populares 

y hace gala de su soberanía, independencia y autodefensa. Lo poderoso e 

indestructible que es él, fue bien comprobado solo por el hecho de que se 

mantuvo inalterable a finales del siglo pasado cuando el socialismo 

desplomaba en varios países.


En el tiempo en que las fuerzas aliadas imperialistas acaudilladas por 

Estados Unidos, calificando el sucesivo desmoronamiento de varios países 

socialistas con la “extinción del socialismo”, concentraban su ofensiva en Corea 

que enarbolaba invariablemente la bandera del socialismo, Kim Jong Il, 

Presidente del Comité de Defensa Nacional de la RPD de Corea, quien definió Songun 

(priorizar los asuntos militares) como la principal forma de la política socialista 

y lo aplicó en todos las esferas. Merced a esto, la Corea socialista se ha hecho 

uno de los contados países capaces de fabricar y lanzar el satélite artificial de 

la Tierra y nucleares. La intentona de las fuerzas aliadas imperialistas de 

estrangular militarmente al país asiático se hizo añicos y la soberanía y el 

socialismo de Corea fueron defendidos con éxito. En eso VOA comentó: “Se 

debe reconocer naturalmente que el Dirigente Kim Jong Il es específico líder 

político que el mundo no conoce hasta la fecha, político socialista y militar con 

asombrosa y absoluta confianza, lealtad y firmeza en el socialismo”, lo cual no 

es casual.



La Corea socialista que tiene a Kim Il Sung y Kim Jong Il como sus 

eternos Líderes y se orienta por Kim Jong Un, justamente igual a aquellos, 

hoy, desbaratando atentados de toda índole de las fuerzas hostiles, avanza 

victoriosamente. Merced a Kim Jong Un, la unidad monolítica del líder, los 

militares y los civiles, más potente que la bomba atómica, se ha consolidado 

como nunca y se han preparado la poderosa fuerza militar centrada en la 

armada nuclear, la sólida economía independiente basada en los últimos 

logros científico-técnicos y los establecimientos de actividades culturales 

públicos de categoría mundial, propio de un Estado socialista de alto nivel 

cultural.


Porque segundo, la ideología rectora de la Corea socialista es singular.

La sociedad internacional tenía la misma noción del socialismo, pero los 

avatares políticos propiciados a finales del siglo pasado dieron nueva visión del 

socialismo coreano. La razón fundamental por la que este se diferencia de los 

otros homogéneos, consiste en que está basado en la idea Juche, planteada 

por Kim Il Sung y desarrollada y enriquecida por Kim Jong Il.


Esta cosmovisión humanocéntrica, y la idea rectora de la era de la 

independencia que ilumina el camino científico para defenderles, por la 

independencia a las masas populares y al país, la nación hay que realizarla. La idea 

se aplica perfectamente en la construcción del Estado y las actividades de este, 

motivo por lo que Corea se ha hecho un país libre de explotación y opresión, y 

donde el pueblo es dueño del todo y todo está a su disposición, un camino socialista 

centrado en las masas populares.


Aquí, la patria de la idea Juche, en todos los sectores de la sociedad, las masas 

populares ejercen derechos propios del dueño, se mantienen firmemente la 

propiedad socialista y el principio del colectivismo y en toda la sociedad reina 

el ambiente de priorizar y absolutizar el interés y la conveniencia del pueblo.

El pueblo coreano, a través de su experiencia vívida, conoció con todos los 

sentidos la justicia y veracidad de la idea Juche, y no quiere saber siquiera nada 

más que el socialismo centrado en las masas populares cuando la idea Juche vio la luz. 


Porque tercero, el pueblo coreano considera el socialismo como forma de su 

existencia y su vida.




Aunque siente mucha dificultad y escasez, tiene inextinguible apego al 

socialismo en el que todos los ciudadanos constituyen una gran familia 

armoniosa; se imparten la asistencia médica y la enseñanza obligatoria de 12 

años, todas gratuitas y generales; el Estado construye viviendas y se las da 

gratis a los habitantes; y estos no conocen los impuestos, cosa sin precedentes 

en el mundo, y no quiere cambiarlo por nada.


Más que otros, por el socialismo sufrió contratiempos y vicisitudes y 

derramó sudor y sangre, hechos digno de mención.


Durante 70 años en pro de la construcción del socialismo y su defensa, 

guerreó contra las fuerzas aliadas imperialistas acaudilladas por Estados 

Unidos y después del cese al fuego, como objeto del continuo atentado 

encaminado a la provocación de la guerra y las crueles sanciones y bloqueos, 

apretándose el cinturón, superando heroicamente múltiples dificultades y pruebas. 

¿Acaso hay que renunciar fácilmente al socialismo pagado con preciosas vidas, sangre y 

sudor?


Hoy la Corea socialista se hace más invencible en virtud de Kim Jong Un. 


Bajo la dirección de este el pueblo coreano en la construcción de un Estado 

socialista poderoso y próspero realiza prodigios e innovaciones, anticipando la 

victoria final.


La RPD de Corea perdurará como indestructible potencia socialista.


“La frase célebre” de Obama


“Del fracaso se aprende mucho”, esta es la “frase famosa” de Obama, 

presidente estadounidense.


Ahora bien, ¿qué aprendió él mismo de los fracasos de sus antecesores en 

el enfrentamiento de 70 años con Corea?


Confesión de Eisenhower


El 25 de junio de 1950, Estados Unidos, con la ambición de ocupar a la 

República Popular Democrática de Corea en su cuna, y extender su trampolín 

para tomar el dominio del mundo, desató una guerra en Corea y movilizó, 

además de sus fuerzas terrestre, naval y aérea, las huestes de sus 15 países 

seguidores, el ejército surcoreano y hasta los restantes del antiguo ejército 

japonés, en total más de 2 millones de efectivos. Pero, solo sufrió sucesivas 

derrotas.


Como responsable de esto, tras la retirada de Truman, su seguidor Eisenhower 

subió a la presidencia a comienzos de 1953, quien para salir del aprieto lanzó 

una “nueva ofensiva”, el último juego de azar del imperio en la guerra coreana, el 

cual se hizo añicos.


El 27 de julio de 1953, Estados Unidos firmó en el acuerdo de armisticio que 

para él era la carta de capitulación. “Esta es una tragedia, un dolor”, dijo 

Eisenhower que a 59 minutos del cese al fuego apareció ante la radiodifusión.


Lamentación de Johnson


El 23 de enero de 1968 el barco espía armado estadounidense “Pueblo”,

que infiltrado en las aguas jurisdiccionales de la República Popular 

Democrática de Corea realizaba espionaje, fue capturado.


El entonces presidente norteamericano Johnson en la Casa Blanca convocó 

una “reunión del consejo estatal de de seguridad”, donde calificó el caso del 

atentado contra su país y dictó la orden de ubicar gran cantidad de fuerzas 

armadas incluido el portaaviones nuclear Enterprise en los contornos de la 

Península Coreana. Estados Unidos envió a Corea el ultimátum en el que 

advertía que de no devolverle el barco y sus tripulantes, aplicaría la 

“represalia”.


Corea declaró que respondería con la represalia a la “represalia” de Estados 

Unidos y con la guerra total a su guerra total.




El imperio, abatido, no pudo menos de entregar al Gobierno de la RPD de 

Corea un documento en el que reconoció sus crímenes y pedía seriamente 

perdón.


“Esta es la única carta de excusa de Estados Unidos que después de su 

nacimiento dejó en la historia”, se lamentó Johnson.


“El mérito” de Bush


Al comienzo de 2001, Bush, apenas tomó el poder, calificó a Corea del “eje 

del mal” y abolió completamente el Acuerdo Básico EE.UU.-RPD de Corea 

concluido por la anterior administración. Intensificó más que nunca la ofensiva 

política, económica y militar contra Corea. La administración Bush incluso 

proclamó que Corea era objeto del ataque anticipado con armas nucleares.

Así Bush propició una nueva crisis nuclear, realizando el “mérito” más 

grande en la historia.


Frente a la cada vez más agravante intimidación con armas nucleares de la 

administración Bush, Corea declaró que para defender su soberanía y derecho 

a vivir se dispondría, además de la bomba atómica, también otras cosas 

superiores y realizó la prueba nuclear.


Es que la imprudencia de Bush que esgrimió irreflexivamente el “colosal 

poder de la única superpotencia” dio a luz otro país nuclear en el mundo.


Lecciones de Obama


Los fracasos de los predecesores dieron lecciones de que con la fuerza no 

era posible vencer a Corea.


También Obama, como si lo hubiera conocido, desde antes de ocupar la 

presidencia habló ruidosamente de la “solución diplomática” de las hostilidades 

EE.UU.-RPD de Corea.


Pero, esta no era sinceridad. El tipejo, apenas fue electo, definió como su 

“política” la “paciencia estratégica” contraria a la mejora de las relaciones 

EE.UU.-RPD de Corea.


Steinberg, ex subsecretario de Estado norteamericano que en la 

administración Obama patrocinó la política de “paciencia estratégica” dijo que 

lo que hizo Obama era porque no tenía otro método y arte, para destruir la capacidad de 

disuasión nuclear autodefensiva de Corea y estrangularla.


Corea se dio cuenta de que la política de “paciencia estratégica” era 

artimaña para prolongar el tiempo y aun posteriormente estrangularla a todo 

trance, y presentó una línea de simultanear la construcción económica y la 

preparación de las fuerzas armadas nucleares.


En Estados Unidos los partidarios de la línea dura comentaron que la 

“paciencia estratégica” de Obama favoreció que Corea fomentara la pirotecnia 

y minimizara ojivas atómicas, e hicieron “aumentar los atentados” contra la 

seguridad del país.


Precisamente he aquí la razón por la que Obama poco antes y después 

del año nuevo, se desatendió del caos acaecido en el país por la extremada 

discriminación racial, y se entregaba al golf en Hawai, produciendo escándalo y 

haciéndose objeto de los vituperios del interior y el exterior, armando ahora 

alboroto de los “derechos humanos” contra Corea, y toma una “postura de dureza”, 

como poner apresuradamente en vigencia la “orden administrativa 

presidencial” para aplicarle sanciones adicionales contra Corea y emplear 

palabras insultantes que la estimulen. Pero, esto no es nada más que empujar 

a Estados Unidos a un insondable abismo, la autodestrucción.


Corea declaró que no negociaría más con Estados Unidos sino que acabaría 

con él, en el combate de la vida o la muerte definitiva.


¿Acaso en los 70 años transcurridos Estados Unidos empleó poco la fuerza 

y coacción contra Corea y estas rindieron efecto aunque fuera en lo mínimo?


Obama, tal como dijo: “Del fracaso podemos aprender mucho”, debe sacar 

correctas lecciones de los ignominiosos fracasos de las políticas contra Corea 

de sus predecesores y de él mismo.