4 de mayo de 2012

Lysenko, Trofim D., un excepcional botánico experimentador

Por Carlos Hermida para el PCE, M-L.


TROFIM DENISOVICH LYSENKO (1898-1976) leyó en la “Academia Lenin de Ciencias Agrícolas” un extenso informe sobre la situación de la Biología en la URSS, en el que atacaba las posiciones de los mendelistas y morganistas y defendía contundentemente los postulados del biólogo Iván Vladímirovich Michurin (1855-1935), quien, recogiendo la herencia intelectual de Lamarck, había creado más de 300 nuevas especies de frutales a partir de técnicas de hibridación. Se trataba de una controversia científica de gran alcance. Mientras los mendelistas-morganistas negaban la herencia de los caracteres adquiridos y se mostraban partidarios del formalismo genetista, Lysenko, por el contrario, defendía que los animales y las plantas podían heredar las variaciones individuales de los caracteres adquiridos bajo la influencia de las condiciones de vida; es decir, la influencia externa podía modificar el genotipo.
El discurso de Lysenko fue objeto de una amplia polémica científica, con posturas encontradas, y muchos investigadores se manifestaron abiertamente contra los postulados lysenkoístas y a favor de las tesis genetistas. El debate, que pudo seguirse sin trabas en la prensa soviética, desmiente de forma radical el cuadro de unos científicos férreamente controlados por el partido comunista, obligados a supeditar sus investigaciones a criterios políticos y objeto de la más despiadada represión si discrepaban de la ortodoxia marxista.

Lo que en principio fue una discusión entre especialistas, muy pronto desbordó el marco de la Unión Soviética y Lysenko fue objeto de una campaña brutal de linchamiento en los países capitalistas, que le presentaron como un charlatán ignorante al servicio de Stalin, culpable de los fracasos agrícolas de la URSS y cómplice de la represión que se abatió sobre los mejores representantes de la escuela genetista. Esa imagen deformada en el espejo anticomunista es la que se refleja hoy en día en la inmensa mayoría de los manuales de Biología que estudian los universitarios del llamado mundo occidental.

¿Quién fue este científico y qué defendió realmente? T.D. Lysenko nació en el seno de una familia campesina ucraniana, realizó estudios en la Escuela Uman de Horticultura, donde se graduó en 1921, se doctoró en Ciencias Agrícolas en el Instituto Agrícola de Kiev y en 1937 alcanzó la presidencia de la Academia Lenin de Ciencias Agrícolas, cargo que desempeñó hasta 1956, siendo reelegido de nuevo en 1961 por otros cinco años. Lysenko fue un ejemplo de las gigantescas transformaciones sociales que introdujo la revolución bolchevique. La educación y la cultura dejaron de ser el privilegio de unos pocos para convertirse en un derecho al que accedieron masivamente los obreros y campesinos. Si en 1913 había alrededor de 300 Universidades, Escuelas Superiores y Centros de Investigación, en 1940 los establecimientos de enseñanza superior eran 2.300. Cientos de miles de técnicos, científicos y especialistas se formaron en los años treinta y la URSS se convirtió gracias a los planes quinquenales en una gran potencia en todos los órdenes: industrial, militar y científico. Lysenko formaba parte de este enorme avance educativo y fueron sus propios méritos los que le llevaron a presidir la institución más prestigiosa en el ámbito de la agricultura.

En 1929 inició una serie de experimentos para desarrollar la técnica de la vernalización, un tratamiento con frío artificial para acelerar el proceso de desarrollo de las semillas. De forma muy resumida, Lysenko argumentaba que el tratamiento de semillas con esta técnica producía cambios genéticos que eran heredados en las siguientes generaciones. Las investigaciones de Lysenko demostraban la posibilidad de acelerar el crecimiento vegetativo de las plantas, pudiendo obtener dos cosechas donde antes sólo se podía lograr una.

La campaña antilysenkista que se organizó en los países capitalistas tenía poco que ver con la controversia científica, aunque se adornara con sus ropajes. Se inscribía en el contexto de la “Guerra Fría”, cuando el objetivo de Estados Unidos era desacreditar por completo a los comunistas y a la URSS con las calumnias más infames. A la Unión Soviética no se le perdonaba ni su victoria total sobre el nazismo ni que se hubiera convertido en una gran potencia en un tiempo extraordinariamente corto. A pesar de las gigantescas destrucciones ocasionadas por la invasión alemana, la reconstrucción a partir de 1945 fue rapidísima y en 1949 ya poseía la bomba atómica. Los éxitos de la economía socialista acrecentaban el prestigio del comunismo en todo el mundo y amenazaban la existencia del capitalismo. Estados Unidos, con su inmenso potencial económico y militar, se propuso la tarea de apuntalar el capitalismo, cercar a la Unión Soviética y frenar la influencia del comunismo. En esta estrategia, la propaganda cumplió un papel fundamental. Miles de millones de dólares se dedicaron a financiar congresos, revistas, libros y todo tipo de publicaciones para desacreditar el marxismo y minimizar los avances técnicos y científicos soviéticos.

Lysenko se convirtió en este contexto en una pieza clave del anticomunismo. Atacando sus concepciones en un terreno que la mayoría de la población de los países capitalistas no entendía –el de la biología y la genética–, la condena de Lysenko permitía también criminalizar a Stalin por encerrar la investigación científica en los dogmas del materialismo dialéctico y mostrar el carácter represivo de un régimen que encarcelaba a los biólogos que discrepaban de las doctrinas oficiales. El círculo se cerraba culpando a Lysenko de la supuestamente desastrosa situación de la agricultura soviética. Las aberraciones pseudocientíficas lysenkistas eran el trasunto de las aberraciones políticas de Stalin. Pero no fue solamente el capitalismo el encargado de laminar el pensamiento del científico soviético. El último clavo del ataúd lo puso el revisionismo de Kruschev. Aunque Lysenko mantuvo su influencia hasta una década después del XX Congreso del PCUS, a partir de 1965 sus planteamientos y su obra fueron definitivamente enterrados.

De este episodio en el que la ciencia y los prejuicios políticos se entremezclan, podemos extraer varias conclusiones:

1. En la URSS existía una amplia discusión científica que abarcaba todas las ramas del conocimiento. En biología coexistían tres grandes corrientes en las primeras décadas del siglo XX: la representada por K.S Merezhkovski (1855-1921), autor de la teoría de la simbiogénesis; una segunda corriente mendeliana, introducida en Rusia por Y. A. Filipchenko (1882-1930) y, finalmente, la corriente que encarnaba K. A Timiriazev (1843-1920), de carácter evolucionista y darwinista, en cuya senda se situaron Michurin y Lysenko.

2. Las opiniones de Lysenko fueron objeto de una extensa discusión entre los científicos. Es una falsedad histórica que los partidarios del genetismo fueran exterminados en el “gulag”. Las anteojeras ideológicas antisoviéticas dan por supuesto que los científicos siempre fueron encarcelados por sus concepciones y no por otro tipo de delitos. En el caso de la URSS, se considera que todos los condenados lo eran por sus ideas y no se admiten jamás como pruebas ni las investigaciones policiales, ni las acusaciones ni el desarrollo del proceso judicial. Los historiadores academicistas suelen ignorar todo aquello que no encaja en sus esquemas preconcebidos, y por esa razón se pasa por alto que el biólogo Nikolai V. Timofeiv-Ressovski (1900-1981), especialista en genética, fue detenido al finalizar la Segunda Guerra Mundial y condenado a diez años de reclusión por traición y colaboración con el enemigo. No parece una pena excesiva para un delito gravísimo.

3. La ciencia se desarrolla en una mutua relación dialéctica de aciertos y errores, y Lysenko fue partícipe de ambos, pero es evidente que sus experimentos no arruinaron la agricultura soviética. Las evidencias documentales muestran precisamente lo contrario. En 1940 la cosecha de cereales alcanzó los 119 millones de toneladas métricas, descendiendo en 1945 hasta 80 millones de toneladas. Las devastadoras destrucciones de la guerra explican este dramático retroceso. Ahora bien, en 1949 ya se había conseguido 124 millones de toneladas y la cosecha de 1958 fue una de la más abundantes de la historia de la URSS. Fueron las nuevas orientaciones económicas de Kruschev las que provocaron una crisis agrícola que hizo necesario importar trigo de Estados Unidos a partir de 1965.

4. La correspondencia entre Lysenko y Stalin indica que el dirigente comunista tenía unos amplios conocimientos sobre agricultura, no negaba las dificultades que existían en ese terreno y apuntaba críticas a las investigaciones del científico, todo lo cual viene a desmentir una vez más la caricatura difundida por los trotskistas, en la que se le dibuja como un hombre dogmático e inculto. El 31 de octubre de 1947, Stalin escribió a Lysenko en los siguientes términos:

«Me alegra saber por fin que has prestado atención al asunto del trigo ramificado. Indudablemente, si queremos aumentar sustancialmente la cosecha de trigo, el trigo ramificado tiene una gran importancia para lograr dicho objetivo. Es una pena que no hayas intentado cultivar ese trigo en su ambiente “adecuado”, sino que lo hayas hecho en unas condiciones que te convenían a ti, como investigador. Ese trigo es una variedad del sur y necesita algo de luz y suficiente humedad. Si no se dan esas estas circunstancias, es difícil percibir con claridad todo su potencial. Yo, en tu lugar, no habría experimentado con trigo ramificado en el distrito de Odesa (¡es demasiado árido!) o cerca de Moscú (¡muy poco sol!), sino que, por ejemplo, lo habría hecho cerca de Kiev o Ucrania occidental, donde hay suficiente sol y la humedad está garantizada. De todos modos te felicito por tu experimento en los distritos de las afueras de Moscú. Puedes contar con que el gobierno apoye tu empresa. También doy la bienvenida a tu iniciativa de la hibridación del trigo. Desde luego, se trata de una idea muy prometedora. No hay duda de que las perspectivas para las actuales variedades de trigo no son muy buenas y la hibridación podría ayudar… En cuanto a la situación de la biología en el ámbito teórico, pienso que la postura de Michurin es la única que realiza un enfoque científico válido…».

5. En febrero de 2011 el Instituto Internacional de la Investigación del Arroz de Filipinas (IRRI) resultó premiado con 400.000 euros, en la categoría de Cooperación al Desarrollo, en la tercera edición de los premios Fundación BBVA “Fronteras del Conocimiento”.

El IRRI, que es uno de los centros de investigación agrícola más importantes de Asia, fue galardonado “por la calidad de su investigación” ¿Y cuál es la actividad de esta institución? Pues intentar reducir la pobreza y el hambre en Asia, África y América Latina creando variedades de arroz adaptadas a diferentes climatologías y mejorando por tanto la productividad de esos cultivos. ¡Vivir para ver! Al cabo de tantos años, el espíritu del aprendiz de brujo, del dogmático estalinista, del charlatán ignorante, del comisario político de la biología, resucita en Filipinas y recibe un sustancioso premio de un poderoso banco español. El BBVA y el lysenkismo son en teoría incompatibles, salvo por un detalle: la URSS ya no existe y a los bancos les gusta ejercer el mecenazgo, que lava la imagen y proporciona sustanciosas desgravaciones fiscales, sobre todo si es a costa del pensamiento de alguien que falleció hace mucho tiempo, ha caído en el olvido y ha dejado de constituir una amenaza.

4 comentarios:

J. M. Martí Font dijo...

¿Ni una mención a Vavilov?

Anónimo dijo...

wow , si uds no existieran creeriamos una cantidad de mentiras como que el socialismo no funciona y lo que trae es hambre y miseria

y no que simplemente grupos internos lo han traicionado y tergiversado llamandose " socialistas" que hasta hoy en dia se sigue viendo

el socialismo es extemporaneo o hasta que nos modifiquen geneticamente para aceptar el capitalismo!

sexfight2 dijo...

Vamos a ver, en primer lugar ya no hay Unión Soviética, de manera que tampoco puede haber amistad hispano-soviética.

En cuanto a Lysenko, no era mas que un charlatán, y si le dio buenos temas de propaganda a los norteamericanos en la Guerra Fría, ¿de quien es la culpa sino de Stalin? El lamarkismo está obsoleto. Os recomiendo el libro: "Falsos profetas; fraudes y errores en la ciencia" de Alexander Kohn. Ed. Piramide. Madrid, 1988

Antonio Yeste dijo...

Comparto la pregunta de JM Martí Font sobre Vavílov, un gran científico soviético represaliado por Lysenko.
Las sandeces del anónimo sobre el socialismo no las voy a comentar porque se desacreditan solas.
Una vez caído en desgracia Lysenko, las críticas fueron feroces en la propia URSS, supongo que por las razones que se apuntan en el libro recomendado por Sexfight2.