22 de enero de 2017

Conferencia de la Asociación sobre la Unión Sovietica

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El lunes día 23 de Enero, a las 19 hs. en el Ateneo de Madrid, en la sala de la Tertulia Republicana, tendrá lugar una conferencia realizada por la Asociación de Amistad Hispano Soviética en conmemoración del Centenario de la Revolución de Octubre, bajo el título:

Los logros del Socialismo en la Unión Soviética y porqué fue derrotada.


"Con la Revolución de Octubre, por primera vez en la historia, el triunfo de los trabajadores fue duradero y éstos pudieron demostrar a lo largo de decenios que podían valerse sin explotadores e incluso ser más eficientes que éstos al frente de la producción."

Cuba. Claves del anticapitalismo y el antimperialismo hoy

En este artículo encara los problemas a los que se enfrentan las sociedades que buscan alternativas sociales al imperialismo, desde las experiencias como Cuba o el proceso venezolano. La defensa del Socialismo creemos que también pasa, porque la clase que seguirá siendo la que llevará la llama de la Revolución Social será la clase obrera.

El Socialismo no solamente tiene que defender las conquistas sociales conseguidas, sino abordar también opciones culturales y de emancipación social, además de proponer alternativas económicas ante la actual ofensiva conservadora mercantilista.

La colectivización y cooperación en todos los campos. En las ideas y en los hechos. La batalla por su extensión en los medios de comunicación. La formación específica de los colectivos que luchan contra el imperialismo, para la educación gradual de los trabajadores, porque ellos serán en cada país los artífices de esas alternativas, para retomar los principios y retos, en el Siglo XXI, de la Revolución de Octubre.

Por Fernando Martínez Heredia

 Foto: Luis Jorge Gallegos
El primer homenaje que recibió Fidel al morir fue una consigna de hoy, una invención de jóvenes que hizo suya todo el pueblo de Cuba: “yo soy Fidel”. Así se demostró que Fidel es del siglo XXI, y que cuando el pueblo entero se moviliza con conciencia revolucionaria es invencible. En esos días del duelo Fidel libró su primera batalla póstuma, y volvió a mostrarle a todos, como en 1953, el camino verdadero.

Hoy, cuando vamos a compartir acerca de los caminos de las luchas –porque lo verdadero son las luchas–, es natural comenzar con la ayuda de Fidel, y emular con sus ideas y sus actos para sacarles provecho, no imitándolos, sino traduciéndolos a nuestras necesidades, situaciones y acciones.

Para sacarle provecho a Fidel, tenemos que evitar repetir una y otra vez lugares comunes y consignas. Conocer más las creaciones y las razones que lo condujeron a sus victorias, las dificultades y los reveses que Fidel enfrentó, lo que pensó sobre los problemas, sus acciones concretas, puede aportarnos mucho, y de esa manera será más grande su legado.

En el tiempo de su vida pueden distinguirse tres aspectos: Fidel, joven revolucionario; el líder de la Revolución cubana y el líder latinoamericano, del Tercer Mundo y mundial.

Fidel brinda un gran número de enseñanzas.

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Tanto para el individuo como para las luchas políticas y sociales. Quisiera enumerar muy brevemente algunas de las características de su legado que me parecen importantes para nuestros  objetivos:

1- Partir de lo imposible y de lo impensable, para convertirlos en posibilidades mediante la práctica consciente y organizada y el pensamiento crítico,  conducir esas posibilidades actuantes hacia la victoria al mismo tiempo que se forman y educan factores humanos y sociales para poder enfrentar situaciones futuras, y mediante las luchas, los triunfos y las consolidaciones convertir las posibilidades en nuevas realidades.

2- No aceptar jamás la derrota. Fidel nunca se quedó conviviendo con la derrota, sino que peleó sin cesar contra ella. Me detengo en cinco casos importantes en su vida en que esto sucedió: 1953, 1956, 1970, el proceso de rectificación y la batalla de ideas. En 1953 respondió a la derrota del Moncada con un análisis acertado de la situación para guiar la acción. Cuando todos creían que era un iluso, se reveló como un verdadero visionario. En 1956, cuando el desastre del Granma, respondió con una formidable determinación personal y una fe inextinguible en mantener siempre la lucha elegida, por saber que era la acertada.

En 1970, comprobó que lograr el despegue económico del país era extremadamente difícil, pero entonces apeló a los protagonistas, mediante una consigna revolucionaria: “el poder del pueblo, ese sí es poder”. En1985, fue prácticamente el primero que se dio cuenta de lo que iba a hacer la URSS, que le traería a Cuba soledad, desastre económico y más grave peligro de ser víctima del imperialismo, pero su respuesta fue ratificar que el socialismo es la única solución para los pueblos, la única vía eficaz y la única bandera popular, que lo necesario es asumirlo bien y profundizarlo. Entonces movilizó al pueblo y acendró su conciencia, y sostuvo firmemente el poder revolucionario. En el 2000, ante la ofensiva mundial capitalista y los retrocesos internos de la Revolución cubana en la lucha para sobrevivir, lanzó y protagonizó la batalla de ideas, con sus acciones en defensa de la justicia social, su movilización popular permanente y su exaltación del papel de la conciencia.

No me va a dar tiempo a exponer cada punto, aunque fuera brevemente, así es que me limitaré a mencionarlos, con la intención de estimular el interés en el estudio de Fidel.

3- La determinación de luchar en todas las situaciones. Sería muy conveniente considerar como concepto a la determinación personal, en el estudio de los que se lanzan a lograr transformaciones sociales. La praxis es decisiva.

4- Organizar, fue una constante, una fiebre de Fidel. Ojalá que este sea uno de los temas principales de este taller.

5- La comunicación siempre, con cada ser humano y con las masas, en lo cotidiano y en lo trascendente, es una de las dimensiones fundamentales de su grandeza y es uno de los requisitos básicos del liderazgo.

6- Utilizar tácticas muy creativas, y estrategias impensables, y sin embargo factibles.

7- Luchar por el poder y conquistarlo. Mantener, defender y expandir el poder. Se puede discutir casi eternamente acerca el poder en términos abstractos, pero solo las prácticas revolucionarias logran convertir al poder en un problema que pueda resolverse.

8- Crear los instrumentos y los protagonistas. Tomar las instituciones para ponerlas a nuestro servicio, no para ponernos al servicio de ellas.

9- Ser más decidido, más consciente y organizado, y más agresivo que los enemigos.

10- Enseñar y aprender al mismo tiempo con los sectores del pueblo que participan o que simpatizan, y después con todo el pueblo. Avanzar hacia formas de poder popular.

11- El gran logro cubano, unir la liberación nacional a la revolución socialista.

12- Ser siempre un educador. Hacer educación a escala del pueblo. Que el pueblo se levante espiritualmente y moralmente, para que se vuelva participante consciente y capaz de todo, complejice sus ideas y sus sentimientos y enriquezca sus vidas.

13- Que la concienciación esté en el centro del trabajo político, no solo para avanzar y ser mejores, sino para que la política llegue a convertirse en una propiedad de todos.

Siento que la mayor lección que le brinda Fidel a los luchadores de América Latina actual es lo que pensó y lo que hizo entre 1953 y 1962. Puede ser muy valioso ponernos de acuerdo para estudiar, discutir y socializar ese período.

Desde hace un año estamos oyendo decir que la situación en nuestro continente se ha vuelto cada vez más difícil, por que acontecen hechos adversos a los pueblos, y por la ofensiva del imperialismo y sus cómplices de clases que son a la vez dominadas por él y dominantes en sus países. Aunque parezca que empiezo por el final, quisiera comenzar con un comentario. 

Acerca de las relaciones que existen entre dificultades y revolución.



Para los revolucionarios, y durante los procesos de revolución, hay momentos felices y procesos felices, pero en las revoluciones verdaderas no hay coyunturas fáciles. Cuando puedan parecernos fáciles es solamente porque no nos hemos dado cuenta de sus dificultades. Y es así porque estas revoluciones, a las que amamos y por las que estamos dispuestos a todo, son las iniciativas más audaces y arriesgadas de los seres humanos, que emprenden transformaciones prodigiosas liberadoras de las personas y de las relaciones sociales, a tal grado que nunca más quieran, ni puedan, volver a vivir en vidas y sociedades de dominación y de violencias y daños de unos contra otros, de individualismo y afán de lucro. Son revoluciones que pretenden ir creando personas cada vez más plenas y capaces, y realidades que contengan cada vez más libertad y justicia, donde entre todos se logre cambiar el mundo y la vida. Es decir, crear personas y realidades nuevas.

Si lo que acabo de decir le parece imposible al mundo existente y las creencias vigentes en la prehistoria de la humanidad, al sentido común y al consenso con lo esencial que mantiene a las sociedades sujetas al capitalismo, ¿cómo no va a ser sumamente difícil todo lo que hagamos y proyectemos? 

Si jamás las clases dominantes estarán dispuestas a admitir que se levante el pueblo y adquiera dignidad, orgullo de sí mismo y dominio de la situación, conciencia y organizaciones suyas, a su servicio y eficaces, que esté en el poder y que lo convierta en un poder popular, entonces hay que convenir en que en esas épocas todo se vuelve muy difícil para la causa del pueblo. El joven Carlos Marx avizoraba bien cuando escribió que solamente mediante la revolución podrán los dominados salir del fango en que viven metidos toda su vida, porque los cambios y la creación de nuevas sociedades exigen también liberaciones colosales de los enemigos íntimos que todos albergamos dentro. ¿Cómo no van ser tan difíciles las revoluciones de liberación?

Pero, si miramos bien y no nos dejamos desanimar, constataremos que el campo popular ya tiene mucho a su favor. Entremos con esas armas en un problema inmediato, que no es pequeño. La coyuntura actual expresa de manera escandalosa una carencia del campo popular que se ha ido acumulando en las últimas décadas, al mismo tiempo que esa carencia dejaba de ser percibida como una grave debilidad: la de un pensamiento verdaderamente propio, capaz de fundamentar su identidad en relación con su conflicto irremediable con la dominación del capitalismo, y capaz de servir para comprender las cuestiones esenciales de la época, las coyunturas, los campos sociales implicados y las fuerzas en pugna. Un pensamiento, por consiguiente, fuerte, convincente y atractivo, al mismo tiempo que útil como instrumento movilizador y unificante de lo diverso, y como herramienta eficaz para guiar análisis y políticas acertadas que contribuyan a la actuación y a la formulación de proyectos.

Esa ausencia del desarrollo de un pensamiento poderoso del campo popular, crítico y creador, puede constatarse ante el estupor y la falta de explicaciones válidas que han abundado frente a los acontecimientos en curso en varios países latinoamericanos, que han registrado diferentes quebrantos, derrotas o retrocesos de procesos que han sido favorables a sus poblaciones y a su autonomía frente al imperialismo en lo que va de este siglo. En lugar de análisis coherentes, profundos y orientadores hemos escuchado o leído más de una vez comentarios superficiales revestidos con palabras que quisieran ser conceptos, o dogmas que quisieran cumplir funciones de interpretación.

Nada se avanza cuando se tilda de malagradecidos a sectores pobres o paupérrimos que mejoraron su alimentación y sus ingresos, y tuvieron más oportunidades de ascender uno o dos peldaños desde el fondo del terrible orden social, porque no han sido activos en defender a gobiernos que los han favorecido, o hasta les han vuelto la espalda en determinados eventos que les aportan triunfos a los reaccionarios. Y hasta se intenta explicar esos sucesos con retazos de una supuesta teoría de las clases sociales, como cuando se repite la proposición absurda de que “se convirtieron en clase media, y ahora actúan como tales”. Es preferible comenzar por ser precisos ante los hechos y partir siempre de ellos, como cuando el dirigente del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, Joao Pedro Stedile, dice: “Tenemos muchos retos de corto plazo para poder enfrentar a los golpistas. La clase trabajadora sigue en casa, no se movilizó. Se movilizaron los militantes, los sectores más organizados. Pero el 85 por ciento de la clase sigue viendo novelas en la televisión”.

Tampoco se va lejos cuando se elaboran y discuten explicaciones de los eventos y las situaciones políticas e ideológicas candentes de la coyuntura a base de menciones acerca del fin de ciclos de altos precios de las materias primas, ni siquiera cuando economistas capaces ofrecen datos serios y añaden el descenso de la dinámica de la economía mundial y otros factores y procesos adversos.

Simplificando un poco más, habríamos tenido unos quince años de victorias electorales, gobiernos llamados progresistas y notables logros por medidas sociales, una fuerte autonomización de gran parte del continente respecto a los dictados de Estados Unidos y avances en las relaciones bilaterales y las coordinaciones de los países de la región hacia una futura integración, solamente porque tuvimos un largo ciclo de altos precios de exportación de las materias primas, algo que es explicable por los avatares de la economía mundial. Y como ahora esta se mueve en otro sentido y bajan los precios, debe terminar el ciclo político y social, y “la derecha” debe avanzar y recuperar sin remedio la posición dominante que había perdido.

Una persona con buena memoria y escasa credulidad se preguntaría enseguida cómo fue posible que a inicios de los años setenta del siglo pasado no sucediera en la región lo mismo que a inicios de este siglo, en cuanto a elecciones victoriosas, buenas políticas sociales y más autonomía de los Estados y horizontes integracionistas. Porque en aquella coyuntura subieron mucho los precios de las materias primas y, además, en buena parte de la región se vivían aumentos más o menos grandes del sector industrial, con ayuda de aquellos redesplazamientos jubilosos del gran capital en busca de maximización de ganancias que hoy tanto disgustan a Donald Trump.

Lo que sucedió entonces fue totalmente diferente: dictaduras, represiones que llegaron hasta el genocidio, conservatización de las sociedades y otros males, que no deben ser olvidados. Por consiguiente, hay que concluir, no es verdad que a determinada situación económica le “correspondan” necesariamente ciertos hechos políticos y sociales, y no otros.

En este caso estamos ante una de las deformaciones y reduccionismos principales que ha sufrido el pensamiento revolucionario, quizás la más extendida y persistente de todas: la de atribuir una supuesta causa “económica” a todos los procesos sociales. 

Detrás de su aparente lógica está la cosificación de la vida espiritual y de las ideas sociales que produjo el triunfo del capitalismo, que es aceptada por aquellos que pretenden oponerse al sistema sin lograr salir de la prisión de su cultura, y la consiguiente incapacidad de comprender que son los seres humanos los protagonistas de todos los hechos sociales.

Tres procesos sucedidos dentro las últimas cuatro décadas han tenido un gran impacto y muy duraderas consecuencias para nuestro continente. El estrepitoso final del sistema que llamaban del socialismo real y sus constelaciones políticas en el mundo, con consecuencias tan negativas en numerosos terrenos. El de la imposibilidad para la mayoría de los países del planeta de lograr el desarrollo económico autónomo de un país sin que necesariamente saliera del sistema del capitalismo. La terrible realidad fue la continuación de regímenes de explotación, opresiones y neocolonialismo, sin  que fuera posible desplegar economías nacionales autónomas y capaces de crecer en beneficio del pleno empleo, más producción y productividad, servicios sociales suficientes para todos y una riqueza propia que repartir. El tercer proceso fue el de la consumación del dominio de Estados Unidos sobre casi todo nuestro continente. El capitalismo en América Latina transitó un largo camino de evoluciones neocolonializadas, sobredeterminadas por el poder de Estados Unidos, que lo dejó mucho más débil y subalterno.

Las lecciones que nos brindan esos tres procesos están claras y son sumamente valiosas. 


Una, todos los avances de las sociedades son reversibles, aun los que se proclamaban eternos; es imprescindible conocer qué es realmente socialismo y qué no lo es. Hay que comprender y organizar la lucha por el socialismo desde las complejidades, dificultades e insuficiencias reales, sin hacer concesiones, como procesos de liberaciones y de creaciones culturales que se vayan unificando. 
Dos, el capitalismo es un sistema mundial, actualmente hipercentralizado, financiarizado, parasitario y depredador, que solo puede vivir si sigue siéndolo, por lo que no va a cambiar. Las clases dominantes de la mayoría de los países necesitan subordinarse y ser cómplices de los centros imperialistas, porque no existe espacio ni tienen suficiente poder para pretender ser autónomos. La actividad consciente y organizada del pueblo, conducida por proyectos liberadores, es la única fuerza suficiente y eficaz para cambiar la situación. Para la mayoría de los países del planeta, serán los poderes y los procesos socialistas la condición necesaria para plantearse el desarrollo, y no  el desarrollo la condición para plantearse el socialismo, como dijo Fidel en 1969.
Tres, Estados Unidos hace víctima a este continente tanto de su poderío como de sus debilidades, como una sobredeterminación en contra de la autonomía de los Estados, el crecimiento sano de las economías nacionales y los intentos de liberación de los pueblos. La explotación y el dominio sobre América Latina es un aspecto necesario de su sistema imperialista, y siempre actúa para impedir que esa situación cambie. Por tanto, es imprescindible que el antimperialismo forme parte inalienable de todas las políticas del campo popular y de todos los procesos sociales de cambio.

Como era de esperar, el capitalismo pasó a una ofensiva general para sacarle todo el provecho posible a aquellos eventos y procesos, y establecer el predominio planetario e incontrastado de su régimen y su cultura. El objetivo era, más allá de las represiones y las políticas antisubversivas, consolidar una nueva hegemonía que desmontara las enormes conquistas del siglo XX, manipulara las disidencias y protestas inevitables, y las identidades, impusiera el olvido de la historia de resistencias y rebeldías, y lograra generalizar el consumo de sus productos culturales y el consenso con su sistema de dominación.

Esa ofensiva no terminó, sino que se consolidó como una actividad sistematica, que sigue siéndolo hasta hoy. Es dentro de ese marco general que en cierto número de países de América Latina y el Caribe, que es la región del mundo con mayor potencial de contradicciones que pueden convertirse en acciones contra el sistema, movimientos populares combativos y victorias electorales produjeron cambios muy importantes de la situación general, a favor de sectores muy amplios de la población y de la capacidad de actuación independiente de una parte de los Estados.

La institucionalidad y las reglas políticas del juego cívico no fueron violadas para acceder y mantenerse en el gobierno, pero dentro de ese orden se han logrado reales avances, que sintetizo en seis aspectos: políticas sociales que benefician a amplios sectores necesitados; ejercicios de la ciudadanía mucho más amplios y mejores; cambios muy positivos en la institucionalidad en algunos de esos países; un rango apreciable de autonomía en el accionar internacional; más relaciones bilaterales latinoamericanas; y adelantos en las relaciones y coordinaciones de los países de la región, bajo la advocación de la necesidad de una integración continental.

No me detengo en esas nuevas realidades, que han alentado muchas motivaciones y esperanzas de avanzar hacia cambios más profundos. 

Han recuperado la noción del socialismo como el horizonte a conquistar. 

Pocos años después de aquel colapso europeo que el capitalismo pretendió que fuera definitivo a escala mundial. Pero si quiero enfatizar dos cuestiones que el militante social y político debe analizar, conocer y manejar en sus prácticas. Primera, cada país tiene características, dificultades, acumulaciones históricas y condicionamientos que son específicos de él y resultan decisivos, al mismo tiempo que existen rasgos y necesidades comunes a la región que pueden ser fuente de aumento de la fuerza y el potencial de cada país, si somos capaces de desarrollar la cooperación y el internacionalismo. Segunda, los poderes establecidos en estos países confrontan enormes limitaciones, porque tienen muy poco control de la actividad económica, y padecen la hostilidad de una parte de los propios poderes del Estado y de los medios de comunicación.

Al hacer un balance de 2016, podemos constatar lo específico de cada país. La gran victoria electoral legislativa de la reacción venezolana no consiguió deponer a Maduro, y ahora se encuentra sin fuerza, unidad ni líderes suficientes para intentarlo. Pero en Brasil una pandilla de delincuentes logró todo lo que quiso, sin que haya fuerzas populares organizadas para resistir con alguna eficacia. Los procesos de Bolivia y Ecuador se mantienen fuertes y estables ante sus situaciones específicas, y en Nicaragua el FSLN acaba de ganar otra vez las elecciones muy holgadamente. En México no es probable un triunfo de partidos opositores en 2.018, aunque el prestigio del equipo gobernante está muy deteriorado y existen manifestaciones de protesta y resistencia no articuladas.

Estas especificidades, y muchos otras de tamaño y sentido diferentes, podrían irse enumerando, pero seguiría en pie un problema de gran envergadura: Estados Unidos continúa su ofensiva general dirigida a recuperar todo el control neocolonial sobre América Latina –incluida una “ofensiva de paz” contra Cuba–, y el bloque que forma con los sectores reaccionarios y entreguistas de cada país continúa tratando de cancelar o ir debilitando los procesos de los últimos quince años de la región.

¿Será suficiente el voto, la voluntad popular expresada en las urnas, al menos para defender con éxito las políticas sociales, los funcionarios electos y la legalidad existente, y que ellos no sean burlados, quebrantados o eliminados por la reacción? ¿Podrán seguir existiendo los procesos basados en una institucionalidad sin cambios en el suelo social y político para lograr transformaciones que beneficien a la población y abran paso a sociedades más justas y mejor gobernadas? ¿O, en unos casos, esa vía solo franqueará una forma intermedia de reconstitución a mediano plazo del poder del capitalismo en la región, en apariencia más avanzada que las formas previas, pero que en realidad habría sido solamente su puesta al día, sin afectar a lo esencial del sistema de dominación? Mientras que en otros países del continente se ha permanecido bajo el control del sistema y de camarillas que detentan o administran el poder.

Nada está decidido, ni nuestros enemigos ni nosotros tenemos la victoria al alcance de la mano. Pero albergo la certeza de que las batallas ideológicas y políticas serán las que determinarán la decisión en el enfrentamiento general. 

Destaco tres direcciones principales para el trabajo de análisis: 

a) buscar con rigor y sin omisiones todos los datos y todas las percepciones y formulaciones ideológicas que tengan alguna importancia –porque tanto unos como las otras constituyen las realidades que existen–, analizarlas por partes e integralmente, encontrar y formular lo esencial y describir al menos lo secundario.

b) examinar y valorar los condicionamientos que sean relevantes para nuestra actuación, institucionales, económicos, ideológicos, políticos o de otro tipo.

c) analizar y conocer las identidades, motivaciones, demandas, capacidad movilizativa y grado de organización con que contamos, y lo que está a favor de nuestros adversarios en esos mismos campos, es decir, la correlación de fuerzas. E insisto en que son las actuaciones de los seres humanos la materia principal de los eventos que mañana serán históricos.

La reacción no está proponiendo ideas, está produciendo acciones

No maneja fundamentaciones acerca de la centralidad que debe tener el mercado, la reducción de las funciones del Estado, la apología de la empresa privada y la conveniencia de subordinarse a Estados Unidos. No es a través del debate de ideas que pretende fortalecer y generalizar su dominio ideológico y cultural. El anticomunismo y la defensa de los viejos valores tradicionales ya no son sus caballos de batalla, ni los viejos organismos políticos son sus instrumentos principales.

Desde hace veinte años vengo planteando que el esfuerzo principal del capitalismo actual está puesto en la guerra cultural por el dominio de la vida cotidiana, lograr que todos acepten que la única cultura posible en esa vida cotidiana es la del capitalismo, y que el sistema controle una vida cívica despojada de trascendencia y organicidad. Lamento decir que todavía no hemos logrado derrotar esa guerra cultural.

Obvio aquí la mayor parte de lo que he expuesto acerca de sus rasgos, los factores a su favor y en contra suya, y sus condicionamientos, y comento solo lo más cercano a nuestro tema. El consumo amplio y sofisticado, que está presente en todas las áreas urbanas del mundo, pero al alcance solamente de minorías, es complementado por un complejo espiritual “democratizado” que es consumido por amplísimos sectores de población. Se tiende así a unificar en su identidad a un número de personas muy superior al de las que consumen materialmente, y lograr que acepten la hegemonía capitalista. La mayoría de los “incorporados” al modo de vida mercantil capitalista son más virtuales que reales. Pero, ¿formarán ellos parte de la base social del bloque de la contrarrevolución preventiva actual? El capitalismo alcanzaría ese objetivo si consigue que la línea divisoria principal en las sociedades se tienda entre los incorporados y los excluidos. Los primeros – los reales y los potenciales, los dueños y los servidores, los vividores y los ilusos– se alejarían de los segundos y los despreciarían, y harían causa común contra ellos cada vez que fuera necesario.

La reproducción cultural universal de su dominio le es básica al capitalismo para suplir los grados crecientes –y contradictorios– en que se ha desentendido de la reproducción de la vida de miles de millones de personas a escala mundial, y se apodera de los recursos naturales y los valores creados, a esa misma escala. Para ganar su guerra cultural, le es preciso eliminar la rebeldía y prevenir las rebeliones, homogeneizar los sentimientos y las ideas, igualar los sueños. Si las mayorías del mundo, oprimidas, explotadas o supeditadas a su dominación, no elaboran su alternativa diferente y opuesta a él, llegaremos a un consenso suicida, porque el capitalismo no dispone de un lugar futuro para nosotros.

Les he aclarado a compañeros que aprecio mucho que el capitalismo no intenta imponer un pensamiento único, como ellos afirman, sino inducir que no haya ningún pensamiento. 

Está en marcha un colosal proceso de desarmar los instrumentos de pensar y la costumbre humana de hacerlo, de ir erradicando las inferencias mediatas, hasta alcanzar una especie de idiotización de masas.

La situación está exigiendo revisar y analizar con profundidad y con espíritu autocrítico todos los aspectos relevantes de los procesos en curso, todas las políticas y todas las opciones. Esa actitud y las actuaciones consecuentes con ella son factibles, porque el campo popular latinoamericano posee ideales, convicciones, fuerzas reales organizadas y una cultura acumulada. Una enseñanza está muy clara: distribuir mejor la renta, aumentar la calidad de la vida de las mayorías, repartir servicios y prestaciones a los inermes es indispensable, pero no es suficiente. Alcanzar victorias electorales populares dentro del sistema capitalista, administrar mejor que sus pandillas de gobernantes, e incluso gobernar a favor del pueblo a contracorriente de su orden explotador y despiadado, es un gran avance, pero es insuficiente. Vuelve a demostrar su acierto una proposición fundamental de Carlos Marx: la centralidad de una nueva política en la actividad del movimiento de los oprimidos, para lograr vencer y para consolidar la victoria.

Estamos abocándonos a una nueva etapa de acontecimientos que pueden ser decisivos, de grandes retos y enfrentamientos, y de posibilidades de cambios sociales radicales. Es decir, una etapa en la que predominarán la praxis y el movimiento histórico, en la que los actores podrían imponerse a las circunstancias y modificarlas a fondo, una etapa en la que habrá victorias o derrotas.

Comprender las deficiencias de cada proceso es realmente importante. 

Pero más aún lo es actuar. Concientizar, organizar, movilizar, utilizar las fuerzas con que se cuenta, son las palabras de orden. No se pueden aceptar expresiones de aceptación resignada o de protesta timorata: hay que revisar las vías, y los medios utilizados y su alcance, sus límites y sus condicionamientos. Y hacer todo lo que sea preciso para que no sea derrotado el campo popular. La eficiencia para garantizar los derechos del pueblo y defender y guiar su camino de liberaciones debe ser la única legitimidad que se les exija a las vías y a los instrumentos. Las instituciones y las actuaciones tendrán su razón de ser en servir a las necesidades y los intereses supremos de los pueblos, a la obligación de defender lo logrado y la confianza y la esperanza de tantos millones de personas. Esa debe ser la brújula de los pueblos y de sus activistas, representantes y conductores.

En la época que comienza se está levantando una concurrencia de fuerzas muy diferentes e incluso divergentes, a quienes unirán necesidades, enemigos comunes y factores estratégicos que van más allá de sus identidades, sus demandas y sus proyectos. Y solamente tendrá probabilidades de triunfar una praxis intencionada, organizada, capaz de manejar los datos fundamentales, las valoraciones, las opciones, la pluralidad de situaciones, posiciones y objetivos, las condicionantes y las políticas que están en juego.

La radicalización de los procesos deberá ser la tendencia imprescindible para su propia sobrevivencia. Serían suicidas los retrocesos y las concesiones desarmantes frente a un enemigo que sabe ser implacable, pero lo principal es que –dado el nivel que han alcanzado la cultura política de los pueblos y las esperanzas de libertad, justicia social y bienestar para todos– los movimientos, los poderes y los líderes prestigiosos y audaces solo podrán multiplicar las fuerzas populares y tener opción de vencer si ponen la liberación efectiva de los yugos del capitalismo en la balanza de sus convocatorias a luchar.

La política revolucionaria no puede conformarse con ser alternativa. 

La naturaleza del sistema lo ha situado en un callejón sin salida en general, pero su poder y sus recursos actuales le permiten un amplio arco de respuestas contra los procesos en curso, y también puede dejarle un nicho de tolerancia a algunas alternativas mientras combina la inducción y la espera hasta que se desgasten. En la medida en que vayamos obteniendo triunfos y cambios de nosotros mismos, convertiremos las alternativas en procesos de emancipación humana y social.

Mientras exista la opresión, la explotación y la dominación capitalista, no habrá soluciones ni regímenes políticos y sociales satisfactorios para las mayorías, ni serán duraderos. La liberación de los seres humanos y las sociedades es lo que abrirá las puertas a la creación de un mundo nuevo. 

¿Parece demasiada ambición? Sí, naturalmente. Pero es lo único factible.


Fuente:
Resumen Latinoamericano.

Conferencia en el CAUM de Madrid, sobre los Medios de Comunicación.



Imágenes integradas 1


Acto Publico: Sabado, 28 de enero a las 7 de la tarde. Club de Amigos de la Unesco (CAUM). C/ Atocha, 20 -1º - Madrid 

Intervienen:                                       
                                                                                            


  Javier Couso, Eurodiputado por Izquierda Unida.


  José Luis Vázquez Doménech (Sociologo. Ojos para la Paz)
  Javier Parra (Ex-fundador del periodico La Republica.es)

 Modera: Purificacion González de la Blanca. Colectivo de Ojos para la Paz y de PGCG.




¿Que hay detras de la censura a los medios rusos?

¿Que hay detras de las sanciones economicas?
¿Que hay detras del acercamiento de la OTAN a las fronteras rusas?


La campaña de acoso y derribo contra  Rusia obedece al un Plan en el que el objetivo final es un Nuevo Orden Mundial, donde la guinda de esa tarta que es el mundo es Rusia.   Para operar este Plan, ponen en marcha la "estrategia del caos": El principio de esa doctrina  puede resumirse del siguiente modo: la manera más fácil de saquear los recursos naturales de un país por largo tiempo no es ocupar ese país sino destruir el Estado. Sin Estado, no hay ejército. Sin ejército enemigo, no hay riesgo de ser derrotado. Así que el objetivo estratégico del ejército de Estados Unidos y de la alianza que dirige –la OTAN– es única y exclusivamente la destrucción de los Estados...ahora con el objetivo en Rusia.

Como dice Vicky Peláez: Este es el propósito real de Washington.  Los “iluminados globalizados” están promoviendo una geopolítica de desastre a vista y paciencia de todo el mundo,  que se deja  “torcer el brazo” voluntariamente con la rara excepción de Rusia e Irán.
El ataque contra los medios rusos en el Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo se ha manifestado en contra del gobierno ruso y de su influencia informativa en Occidente. Una resolución acusa a los medios rusos de hacer “propaganda hostil” en los países de la Unión Europea al mismo nivel que la propaganda promovida por el Estado Islámico.
Despues de que la UE cortara al servidor ruso Yandex y que la UE  prohibiera a Iran la utilizacion del satelite Hispasat....
Ante toda esa campaña, hay que dar respuesta.

24.000 niñas y niños de Chernobil: otra historia de solidaridad cubana censurada

Por Tertulia TV, Televisión Cubana, recogido por Cuba Información.

Esta tertulia de TV es, a su vez, un fragmento del programa semanal de Cubainformación Radio:  
Economía cubana: petróleo venezolano, turismo, gasto social y más temas (programa 449)

21 de enero de 2017

Alegría en Cuba por libertad de Oscar López Rivera, que agrece la solidaridad cubana y de Los Cinco Héroes

Por Cubadebate.

Clarisa López, hija de Oscar López Rivera, agradece apoyo a su padre al pueblo boricua, a Nicaragua, Cuba y Venezuela


El presidente saliente de EE.UU., Barack Obama, firmó este martes indulto que libera al líder independentista Oscar López Rivera luego de más de tres décadas en prisión y a la edad de 73 años. Desde el conocimiento profundo que representó compartir la misma celda cuatro años y medio con el luchador puertorriqueño, Fernando González Llort ofreció una entrevista exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias.


Clarisa López agradece apoyo a su padre al pueblo boricua, a Nicaragua, Cuba y Venezuela

Rodeada de decenas de figuras que han luchado por la excarcelación de su padre, Oscar López, que este miércoles cumplió 46 años, empezó una conferencia de prensa con un mensaje de agradecimiento al pueblo de Puerto Rico y a Nicaragua, Cuba y Venezuela, y expresando total certeza del amor que compartirá con su padre, que incluirá domingos en la playa, paseos por el campo y lecturas, y compartir con su hija y nieta de Oscar, Karina, actualmente estudiante en California. Narra cómo conoció la noticia de la conmutación de la pena de cárcel de su papá. “Soy la hija más afortunada del mundo porque tengo un padre amoroso, sensible y cariñoso”, afirmó.

La ropa que usará ese primer día en libertad, la ruta de salida de prisión, lo que hará cuando llegue a Puerto Rico, donde vivirá… una conmovida hija de Oscar López Rivera, Clarisa López, celebró hoy una conferencia de prensa en la que ofreció detalles relacionados a la conmutación de la sentencia de su padre.

Clarisa contó que ayer a las 4:15 p.m. viajaba por el expreso de Bayamón cuando se percató que tenía cuatro mensajes de textos que le decían que llamara de forma urgente. Se estacionó en el área del centro comercial Río Hondo, y entró en una llamada telefónica en conjunto donde estaban el congresista Luis Gutiérrez, su tío José López, la concejal por Nueva York Melisa Mark Viverito, y la abogada Jan Susler.

Estaban llorando, pero ella no sabía que era lo que pasaba, contó. “Hasta que la abogada de papi me dice ‘we did it, yes we did it’ (lo hicimos)”, contó López.
Le dijeron que debía mantener silencio hasta las 5:15 p.m., hora de Puerto Rico, porque a esa hora es que Casa Blanca haría público los indultos, así que ella se quedó sola llorando, dentro del auto, mirando un árbol por unos minutos, y luego ella llama a la alcaldesa Carmen Yulín Cruz Soto, le dice que se encierre en un auto y entonces le da la noticia.

La alcaldesa le pide que llegue hasta San Juan, López logró llegar hasta Casa Cuna donde recibe la llamada de su padre desde prisión, mientras observa a lo lejos a la alcaldesa corriendo a pie por la avenida en dirección a ella.

“Lo primero que (López Rivera) me dice es como estoy, le dije que estoy feliz. Y me dice que siempre estaba esperando que si ocurría algo ocurriera en la víspera de mi cumpleaños o en mi cumpleaños por sería el mejor regalo de cumpleaños para ti. Comencé a llorar”, relató.

Ya tienen discutida hasta la ropa que usará al salir de prisión: Unas tenis converse rojas, que son las mismas que usa Clarisa, un mahón suavecito, “que en sus tiempos el usaba la marca wrangler” y una t- shirt blanca, hasta con marca “Fruit of the Loom”.

“Me dijo que jamás en su vida volvería a vestir de color kaki (como su uniforme de confinado)”, indicó López.

La mujer dijo que el 17 de mayo cuando salga de la prisión en Terre Haute, Indiana el plan es ir en carro hasta Chicago, para que conozca el viaje de 4 horas que ella hace cada vez que va a visitarlo. Entonces pasará esa primera noche en Chicago, ciudad donde López Rivera tiene familia y donde muchas personas han luchado por su excarcelación.

Luego, “él me ha dicho que lo antes posible que me pueda montar en un avión y llevarme a Puerto Rico lo hacemos”.

Él ha dicho que besará Puerto Rico una vez llegue a la Isla, contó la mujer.

López Rivera vivirá con ella, en San Juan, donde tendrá el primer compartir con la gente. También confirmó que comenzará a trabajar en el Municipio como dirigente comunitario, dijo la hija.

Eventualmente visitará el barrio Aibonito Guerrero, en San Sebastián, donde tiene familia, y que el plan de su padre será visitar los 78 municipios para agradecer a personas que han luchado por su excarcelación, contó la feliz mujer. (primerahora.com)

Agradece Oscar López Rivera solidaridad de Cuba

El independentista puertorriqueño Oscar López Rivera, al conocer la conmutación de su pena tras más de 35 años preso en Estados Unidos, agradeció a Cuba por el apoyo a la campaña a su favor, que involucró a Puerto Rico y al resto del mundo.

El agradecimiento de López Rivera a Cuba y a los Cinco Héroes -quienes siempre rechazaron esa injusticia- se supo vía telefónica por la presidenta del Comité puertorriqueño de Solidaridad con la mayor de las Antillas, Milagros Rivera, en conversación con Kenia Serrano, presidenta el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.

La institución envió un mensaje al pueblo borinqueño y al movimiento mundial de solidaridad con Cuba por la liberación de Oscar López Rivera.

Felicitamos a los que lucharon por esta victoria que fortalece la convicción de continuar la lucha, dice el mensaje, y concluye: nuestro abrazo a Oscar, a su familia y su pueblo.

Expresa héroe cubano regocijo por excarcelación de Oscar López Rivera

Por Prensa Latina.

El vicepresidente del Instituto Cubano de Amistad con los pueblos, Fernando González, expresó hoy durante una entrevista en la televisión nacional, su regocijo por la próxima liberación del independentista puertorriqueño Oscar López Rivera.

González, declarado Héroe de la República por el Consejo de Estado de Cuba, es uno de Los Cinco que cumplió 17 años encarcelado en Estados Unidos y durante cuatro de estos compartió celda con el luchador boricua.

Conocer a Oscar fue realmente un privilegio, el haber tenido la oportunidad de compartir con un preso de conciencia, (…) un ser humano de una gran sensibilidad, de una gran capacidad para entender a las otras personas, ayudar, enseñar, transmitir sus experiencias, afirmó.

Agregó que esta conmutación de pena a Oscar López del presidente estadounidense, Barack Obama, es resultado del fuerte movimiento mundial en torno a su liberación, pues se trataba de un encarcelamiento injusto que debió ser levantado antes.

Tomó mucho tiempo, pero al final es una gran victoria de los puertorriqueños, es una victoria de todos los que en el mundo han luchado por la liberación de Oscar, y es una victoria de Oscar, de su resistencia, de su fidelidad a sus ideas, de lo que cree, de lo que piensa, nunca claudicó, siempre tuvo la esperanza de que un momento como este podía llegar, concluyó.

El luchador puertorriqueño tiene 74 años de edad, 35 de los cuales los ha pasado en cárceles estadounidenses, condenado a 55 años de prisión por conspiración sediciosa debido a su vínculo con las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico, a los que se agregaron otros 15 por una presunta planificación de fuga.

López Rivera será excarcelado el próximo 17 de mayo.


Cuba festeja indulto a Oscar López Rivera

Por Anne-Marie García, en El NuevoDía.com

Con gritos de “Viva Puerto Rico”, se festejó en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, ICAP, de esta capital el anuncio del indulto al líder independentista puertorriqueño Oscar López Rivera.

“Es una gran victoria de todo el pueblo de Puerto Rico y de toda la gente de buen corazón en el mundo” expresó a El Nuevo Día, Fernando González, vicepresidente del ICAP.

González, uno de los cinco agentes cubanos liberados en el 2015 tras cumplir 15 años de prisión en Estados Unidos, agregó que “es también una victoria muy merecida de Oscar, siento mucha alegría por esta noticia”.

El cubano González recordó los más de cuatro años durante los cuales compartió celda con Oscar López en la prisión de Marion, Illinois y recalcó “la resistencia de Oscar, su lucha por sus ideas y la fe que nunca perdió siempre convencido de su victoria”.

“Obama finalmente le hizo caso a la nación puertorriqueña”, exclamó Edwin González, jefe de la delegación de Puerto Rico en La Habana, Cuba.

“El tema de Oscar era una de las confrontaciones principales de Puerto Rico con Estados Unidos y la ganamos…eso demuestra la fuerza de Puerto Rico como país y el respeto que conquistamos con la lucha y la actitud de Oscar”, agregó Edwin González.

Varias llamadas telefónicas de felicitaciones interrumpieron la conversación con El Nuevo Día en la sede de la misión de Puerto Rico en la nación caribeña situada en el barrio de Miramar en La Habana.

Por otra parte, Edwin González expresó su gratitud con Cuba que luchó “mano a mano” con Puerto Rico durante muchos años para que llegará este momento.
Mientras el cubano Fernando González, solicitado por diversos medios de prensa, explicó con una sonrisa en los labios y un vaso en la mano, que la noticia es mu y fresca y que hay que ser cauteloso porque “Oscar sigue preso en Estados Unidos”.

Durante más de cuatro años Oscar López y Fernando González compartieron una celda y el cubano señaló que lo que le impactó del boricua es “su resistencia, su calidad como revolucionario y su firmeza en lo que cree”.

Mientras siguen llegando gente en la sede del ICAP para festejar el indulto de Oscar López, la presidenta de esa institución, Kenia Serrano, comentó con amplia sonrisa y franca alegría, “Cuba siempre se movilizó y acompañó a Puerto Rico en su lucha por la libertad de Oscar, por eso vivimos este momento con tanta alegría”.

Para Serrano esta lucha constituyó un gesto “positivo” de Obama, pero sobre todo es “un gran impulso por la libertad de otros presos políticos”.

Edwin González consideró que la lucha y la movilización por la liberación de Oscar López va más allá de la lucha por la independencia de Puerto Rico.

“Ahora más que nunca la lucha sigue porque con esta victoria y la que tuvimos antes se comprobó que Puerto Rico es una nación y esta victoria de Oscar demuestra la fuerza de Puerto Rico como país que tiene un objetivo y se reafirma ahora como nunca”, afirmó Edwin González.

Para el activista boricua la noticia y la victoria de Oscar López representa una tarea cumplida pero todavía quedan muchas otras por delante.

“Vamos avanzando y debemos seguir luchando por la independencia de Puerto Rico porque es un derecho reconocido internacionalmente”, afirmó Edwin González.


Fuente:
Cuba Información