25 de noviembre de 2016

Todo el Poder para el Pueblo, El Partido de los Panteras Negras



Por Jonathan Lefevre, Traducción Alexandre J. García

Desde finales de los años 60 hasta principios de los 70, el Black Panther Party (BPP) asusta al establishment norteamericano. Al miedo del rojo se añade el miedo de los jóvenes negros organizados, comunistas, armados. Y que sobre todo ofrecen comida a los niños que pasan hambre...

Los años 60 están marcados por evoluciones y por revoluciones. Occidente teme el “peligro rojo”. Mayo del 68 sacude Europa Occidental. Cuba acaba de elegir la vía socialista. Numerosos países africanos alcanzan la independencia. La guerra de Vietnam hace estragos. En los Estados Unidos, el movimiento por los derechos cívicos está en su apogeo. Lo mismo ocurre con la oposición a la guerra. El imperio tiembla sobre sus cimientos. Jóvenes afroamericanos se organizan en serio, deciden que el eslogan “we shall overcome” (Venceremos), gritado por Bob Dylan y Joan Baez y que fue retomado por numerosas marchas pacíficas, ya no es suficiente y lo sustituyen por “all power to the people” (todo el poder para el pueblo). El mayor temor del Imperio y del jefe del FBI Edgar Hoover está a punto de hacerse realidad. “En su mente estaba la idea de que no hubiese otra misa negra después del Dr. Martin Luther King y Malcolm X, y esta vez no están surgiendo unos Dr. Martin Luther King o unos Malcolm X, sino jóvenes que son todos Malcolm X, Dr. Martin Luther King, Fannie Lou Hamer (militante de los derechos cívicos) y Rosa Parks”, cuenta Bullwhip, antiguo miembro del BBP.[1] ¿Cómo consiguió el “Black Panther Party for self defense” (primer nombre del BPP) colocarse en algunos meses a la cabeza de la lista de mayores amenazas de la todopoderosos Estados Unidos?

« Si tú empujas a la pantera negra hacia un rincón, intentará huir yéndose por la izquierda. Si tu las arrinconas allí, querrá escaparse por la derecha. Y si sigues oprimiéndola y empujándola en sus posiciones, tarde o temprano esta pantera saldrá de allí y diezmará a todo aquel que la oprima » (Huey Newton a Bobby Seale, 1966)
 
Los «negros» del Tío Sam

Los negros norteamericanos sufrieron la esclavitud durante tres siglos y medio. Al menos en teoría. Si la abolición de la esclavitud se promulgó oficialmente en 1865, la segregación que siguió aún estaba presente 100 años después. Después de la II Guerra Mundial, los Estados Unidos deben responder a una promesa hecha durante la misma, cuando el país necesitaba grandes cantidades de carne de cañón: la igualdad en derechos. Pero una vez terminada la guerra, el Tío Sam se olvida de ello.

La lucha del movimiento por los derechos cívicos, iniciada en los años 50, intenta refrescarle la memoria y obtiene resultados, pero insuficientes. En 1963, hay cinco veces más negros que blancos viviendo en viviendas insalubres. Las desigualdades aumentan: en 1962, los asalariados negros tienen de media unos ingresos inferiores en un 45% a los de los blancos, frente al 38% en 1952.[2]

En 1967, la población norteamericana cuenta con un 22% de personas de color negro. Es decir, el 11,1% de la población total. La mayoría de los negros vive en las ciudades. O más bien en ghettos. La esperanza de vida es de 71 años para los blancos y de 64 años para los negros. En Vietnam, donde muchos negros esperaban obtener mejores condiciones de vida al volver, un 11,5% de los militares eran negros, mientras que el 22% de las víctimas militares eran negras. Carne de cañón, como siempre. Cosa que trasciende el prisma del color de la piel: el 76% de los hombres enviados a Vietnam provenían de una familia que vivía por debajo del umbral de la pobreza.

El Estado suelta lastre

 

El poder estadounidense se ve obligado a soltar lastre. El Civil Rights Act (1964) prohíbe la discriminación por motivos de “raza”, color, sexo o religión. Pero en los hechos, “las leyes sobre derechos cívicos de 1960, 1964 y 1965 no cambiaron en nada la vida cotidiana de la juventud negra norteamericana, y la frustración crece en los ghettos negros de los Estados Unidos durante la primera mitad de los años 60. Cuando estalla, adopta la forma de motines contra los cuales los líderes históricos de los derechos cívicos no pueden hacer nada.”[3] 

Desde principios del siglo XX, el “movimiento negro” se divide en una corriente “integracionista” y otra “separatista”. La primera, más moderada, quiere integrarse en la sociedad norteamericana y es dirigida por Martin Luther King. La segunda, más radical, tiene a Marcus Garvey como líder y se niega a colaborar con organizaciones no-negras. Sobre todo, defiende el regreso a África. El BPP rechaza ambas vías. Se da cuenta de los límites de la acción no-violenta (Martin Luther King es asesinado en 1968 cuando su pensamiento evolucionaba hacia un mayor radicalismo) y de la política “nacionalista negra” (Malcolm X es asesinado en 1965 cuando su discurso se abre a todos los oprimidos). Mientras el movimiento permanece dividido entre estas dos corrientes que llevan a un callejón sin salida, el Estado consigue controlarlo. ¿Pero qué pasa si una organización consigue superar esta situación?

Oakland, cuna de la revolución negra

 

Oakland, California (costa Oeste), es una ciudad adonde numerosos afroamericanos migraron para trabajar en los astilleros. Tras el cierre de éstos, fueron enviados al paro. La pobreza y la delincuencia aumentan.

Oakland también es la ciudad de dos jóvenes, Huey Newton y Bobby Seale. Después de los disturbios que sacudieron el país, en particular en Watts (Los Ángeles) fueron 34 personas fueron asesinadas durante el verano de 1965.[4] Seale y Newton tratan de sacar conclusiones políticas, pero también tácticas. Frente a la violencia cotidiana de los “pigs” (cerdos, mote amistoso otorgado a los policías), intentan convencer a varias organizaciones de pasar a la autodefensa. Ante el rechazo de las organizaciones existentes, que consideran esta actitud suicida, deciden crear su propia organización. La primera tarea que inician los fundadores del BPP es bajar por las calles de su ciudad para sacar la esencia de su programa político. Ha nacido el programa de los 10 puntos.

Bobby Seale (a la izquierda) y Huey Newton, los fundadores del Partido de los Panteras Negras.


Surgido en octubre de 1966, este programa debe ser accesible a todos y a todas. “Para Newton, hace falta poner en relación los principios filosóficos con las necesidades inmediatas de la comunidad, con el fin de que los negros que lean este programa puedan encontrar allí sus preocupaciones concretas y cotidianas e inscribirlas en un conjunto mayor de problemas. Aquí se dibuja un rasgo que caracterizará a los Panteras Negras, la necesidad de mantenerse siempre cerca de las cosas de la vida, cerca del pueblo, mientras lo eleva hacia una toma de consciencia de la condición de vida de los afroamericanos y de todos los colonizados del mundo”, escribe el periodista Tom Van Eersel.[5]

El programa de 10 puntos

 

 
1 – Queremos la libertad. Queremos el poder de determinar el destino de nuestra Comunidad Negra.
2 – Queremos el pleno empleo para nuestra comunidad.
3 – Queremos que cese la explotación de la comunidad negra por los Blancos (este punto fue modificado en 1969, sustituyendo la fórmula “por los Blancos” por “por los capitalistas”).
4 – Queremos viviendas decentes, aptas para abrigar a seres humanos.
5 – Queremos una educación para nuestro pueblo que exponga la verdadera naturaleza decadente de la sociedad americana.
6 – Queremos que todos los hombres negros estén exentos de servicio militar.
7 – Queremos el fin inmediato de los asesinatos y las brutalidades de la policía.
8 – Queremos la libertad para todos los negros detenidos en prisiones y penitenciarios federales, del Estado, de condado y municipales.
9 – Queremos que cuando todos los negros comparezcan ante un tribunal, sean juzgados por un jurado compuestos por sus iguales, o por gente proveniente de la comunidad negra, como estipula la Constitución de los Estados Unidos.
10 – Queremos tierra, pan, vivienda, enseñanza, vestimenta, justicia y paz, y tenemos como objetivo principal un plebiscito supervisado por la Organización de Naciones Unidas en la “colonia” negra y en el que sólo podrán participar sujetos negros “colonizados”, con el fin de determinar la voluntad del pueblo negro en lo que respecta a su destino nacional.

Seale y Newton vuelven a dirigirse a los habitantes de los barrios de Oakland para conocer su opinión. A la pregunta “¿Cuál es el mayor problema de los habitantes?”, la respuesta más frecuente es “la policía racista que nos brutaliza”. Además de su enorme tasa de pobreza, Oakland es conocida efectivamente por el racismo las fuerzas del orden. Newton y Seale avanzan entonces el séptimo punto de su programa (“Queremos el fin inmediato de los asesinatos y las brutalidades de la policía”). Para ello, optan por la autodefensa. La ley les autoriza: en 1966, la ley californiana autoriza llevar un arma cargada, “a condición de que no esté disimulada y de que no haya ninguna bala en la recámara”.

Vestidos con una cazadora de cuero negro, boinas y guantes del mismo color, la quincena de miembros con los que cuenta entonces el BPP desciende por las calles de Oakland con manuales de derecho, magnetófonos y armas. El objetivo no era la lucha armada sino vigilar a los agentes de policía y aconsejar jurídicamente a los negros arrestados de forma abusiva. Treinta años más tarde, Bobby Seale se explica ante la CNN: “Por un lado, las armas estaban allí para llamar la atención del pueblo. Pero lo más importante, llevábamos armas para que la policía sepa que estábamos en condiciones de igualdad con ellos y que íbamos a ejercer nuestro derecho constitucional a observarlos, lo quisieran o no.”

Las panteras observan

 

Legalistas, conocedores de la ley de memoria, los Panteras ponen nerviosas a las autoridades, que buscan un medio de detenerlas.

En abril de 1967, un joven negro es asesinado por la policía cerca de San Francisco. La familia de Denzil Dowell acude a los Panteras porque no cree en la versión de las autoridades, que explican que esta muerte se debe a la defensa propia de un policía. El BPP inicia una investigación y llega a reunir pruebas de que Denzil estaba desarmado durante el tiroteo y tenía los brazos en alto cuando lo mataron. Los Panteras organizan concentraciones ante la comisaría. Publican el primer número de su periódico, “The Black Panther black community new service”. El periódico, que sacará 125.000 ejemplares cada semana en 1970, sirve de herramienta par dar a conocer el programa del BPP, sus posiciones, sus reivindicaciones socio-económicas (como la semana de 30 horas, la igualdad salarial entre hombres y mujeres...) y unificar el partido. La venta del periódico es una de las principales actividades del partido y se convertirá en su primera fuente de financiación. Su éxito inquieta al FBI. En 1970, J.E. Hoover declara en un memorándum interno que el periódico es “una de las operaciones de propaganda más eficaces del partido (…) Si podemos acallar su voz, esto permitirá debilitarlo.” El FBI se aplicará en ello, sin tener éxito.

Aparte de las misiones de vigilancia de los policías, la organización de manifestaciones y la promoción del periódico, los miembros del BPP pasan muchísimo tiempo en aplicar el programa “Service to the people”. La acción más importante de este programa consiste en distribuir desayunos a los niños. Para conseguir alimentos, los Panteras piden a los comerciantes negros que den latas de conserva, arroz, etc. El éxito es inmenso. Pero no se detiene aquí, según la antigua miembro Cleo Sivers: “Les dábamos un desayuno, les ayudábamos a hacer sus deberes, les enseñábamos la historia de los Negros, su historia, para que se sientan orgullosos de ellos mismos.”[6] Si los programas sociales (aparte de las comidas, los Panteras organizan también el acompañamiento de los mayores al hospital o al banco, crean una escuela elemental y llevan adelante campañas contra la anemia y la tuberculosis...) fueron ocultados por las imágenes de hombres y mujeres jóvenes en armas, el puño levantado, no obstante forman parte integrante del programa del BPP. 

Los Panteras pasaban la mayor parte de su tiempo en los programas sociales, como "El Programa de los Desayunos Gratis para los escolares" (Foto D.R.)

El FBI lo sabe y se preocupa tanto por los programas sociales como por las acciones más radicales del BPP... “Es difícil calificar de revolucionarios criminales a personas que cada mañana sirven platos a niños en cerca de 50 ciudades del país”.[7] El FBI y la policía van a intentar por lo tanto a partir de 1969 de detener estas acciones al detener a los responsables logísticos del BPP, convencer a los comerciantes de que cesen de dar víveres al BPP, etc. Para Hoover, “el programa de desayunos para niños representa la actividad la actividad más influyente llevada a cabo por el BPP, y como tal, es potencialmente la mayor amenaza sobre la cual las autoridades deben poner sus esfuerzos para neutralizar al BPP y destruir todo lo que representa”.

«Free Huey»

 

Algunos meses después de su creación, el BPP está en plena expansión. La llegada del escritor Eldridge Cleaver, que dispone de una red muy importante en los medios progresistas, permite estrechar alianzas con organizaciones que agrupan a blancos, latinos, amerindios... Porque el BPP lleva adelante la lucha de clases, no la lucha de razas. “No luchamos contra el racismo en nombre del racismo. Luchamos contra el racismo mediante la solidaridad. No luchamos contra el capitalismo explotador por un capitalismo negro. Luchamos contra el capitalismo mediante el socialismo. No luchamos contra el imperialismo por un imperialismo más grande. Luchamos contra el imperialismo mediante el internacionalismo proletario. Estos principios son esenciales en el partido. Son concretos, humanos y necesarios”, explica Bobby Seale.[8] Al igual que con King o Malcolm X, es cuando las Panteras hacen la unión entre las capas populares rojas, pardas, amarillas y blancas que la organización debe desaparecer. Si los trabajadores de todo el país se unen...

Durante los primeros meses, el BPP sufre sus primeros golpes. Para quitarle al BPP el derecho a llevar armas, el senador Mulford propone a principios de 1967 una ley para prohibir el porte de armas. En reacción, una treintena de Panteras acuden armados al Capitolio. Bobby Seale pronuncia un discurso señalando el carácter racista de esta ley y denuncia la voluntad de desarmar a los negros víctimas de la violencia de los policías. Arrestados, los Panteras ganan un batalla: la de la imagen. 

Las televisiones están presentes y esta publicidad conduce a que se afilien cientos de jóvenes. Se abren secciones en todo el territorio norteamericano. El problema es que muchos de estos jóvenes se sienten atraídos por el porte de armas y el uso que podrían hacer de ellas. Sin embargo, para el BPP las armas no son juguetes para “jugar” a los policías. Los líderes del partido son partidarios de la autodefensa, no de la guerrilla urbana. Para convertirse en Pantera, hace falta sobre todo formarse. Primero estudiando libros (la biografía de Malcolm X, Los condenados de la tierra de Frantz Fanon y el libro rojo de Mao) y el programa de 10 puntos del partido, respetar las reglas (muy estrictas en materia de drogas –que el BPP combate– y armas), hacer un trabajo militante (vender el periódico, participar en los programas sociales, etc.)...

En octubre de 1967, Newton es detenido por el asesinato de un policía. La campaña “Free Huey” va a permitir al partido darse a conocer por otra cosa que la autodefensa. Para la defensa de Newton, el partido contrata a un abogado blanco, Charles Garry, y teje lazos con organizaciones compuestas mayoritariamente por blancos como el Peace and freedom party, que le va a dar ayuda logística y financiera. Las autoridades ya alertadas por la organización y la disciplina del BPP, se inquietan por las nuevas alianzas tejidas. La unión hace la fuerza, pero ello no está en el interés del establishment.

Socialista y feminista

 

Las mujeres representaban más del 50 % del Partido de los Panteras Negras (Foto Dogwood)


La ideología de las Panteras tampoco resulta muy tranquilizante para los dirigentes estadounidenses. En 1969 se puede leer en un número del «Black panther black community news service»: “Las teorías marxistas-leninistas nos enseñan a unirnos con nuestros verdaderos amigos para identificar a los verdaderos enemigos, y todos sabemos que nuestro verdadero enemigo es el capitalismo. (…) El capitalismo son los Estados Unidos...”.

El BPP empieza a llevar su internacionalismo a la práctica tejiendo lazos con Cuba, China, Vietnam, Argelia... En el exilio, Cleaver llega a Argelia en 1968 y se afana en crear la sección internacional del partido. Esta última debe servir de pasarela entre los movimientos de liberación nacional del tercer mundo y el movimiento revolucionario negro norteamericano.

La campaña de liberación de Newton (que será absuelto) sirve también para reclutar a muchas mujeres, poco atraídas por la imagen viril del BPP mostrada al principio por los medios de comunicación. Aparte de socialista, revolucionario, internacionalista, el BPP también es feminista. A partir de 1968, las mujeres constituyen el 50% de los efectivos del BPP. Como escribía Bobby Seale en los años 70 en su libro “Seize the time”: “Cuando Eldridge, Huey, y el partido entero actúan para eliminar el chovinismo masculino, actúan según el principio de la igualdad absoluta entre el hombre y la mujer: debido a que el chovinismo masculino surge directamente de la naturaleza de clase de la sociedad actual. […] Antes, escribir con máquina, hacer la cocina y otras cosas de este tipo eran tareas reservadas a las hermanas. Se suprimió este reparto de los papeles en el partido. Aquello también fue un gran combate.”

Infiltración del FBI

 

Muy pronto, a partir de 1967, el BPP se encuentra a la cabeza de las organizaciones que constituyen una amenaza para la seguridad del Estado según el FBI. Para ponerle término a una organización como los Panteras, el FBI utilizar un programa inventado en los años 50 para combatir al Partido Comunista (CPUSA): el COINTELPRO (Counter Intelligence Program). A partir de 1950, con la Internal Security Act, los Estados Unidos se arman con una ley que permite al FBI hacer un listado de todas las organizaciones comunistas o simpatizantes del comunismo y todos sus miembros. El miedo del rojo toca a todos los sectores de la sociedad estadounidense. En 1959, el FBI permite al COINTELPRO permite al FBI “perturbar, desacreditar y destruir” al CPUSA. El FBI no quiere destruir al partido comunista del exterior, sino “nutrir y alentar desde el interior las luchas intestinas”. Teniendo éxito en ello. Aparte del CPUSA, la organización más atacada es el BPP. El BPP había retomado la consigna de Malcolm X, luchar “by any means necessary” (por todos los medios necesarios). El FBI también lo hizo. 
 
En 1969, el abogado Charles Garry considera que desde el año 1966, entre 60 y 70 agentes del gobierno infiltraron el partido. ¿Sus actividades? Sembrar cizaña entre los miembros enviando cartas falsas con insultos, hacer lo mismo con las organizaciones que hicieron alianzas con el BPP, acusar a miembros de ser ellos mismos agentes infiltrados, acentuar las divergencias de opiniones entre los dirigentes, empujar a algunos miembros a acciones brutales (violando las directrices de la dirección), sabotear el periódico, etc. Y funciona. Huey Newton se vuelve completamente paranoico al entrar en contacto con su nueva compañera, Elaine Brown. Esta última es sospechada por otros miembros de la dirección de ser una infiltrada. 
 

Movimiento “Black Lives Matter”, «Las vidas de los negros son importantes» 


 
En 2014, el asesinato de Michael Brown provocó nuevas manifestaciones del Moviemiento "Black Lives Matter". (Foto D.R.)

Además de estas acciones del interior, las autoridades siguen con su acoso cotidiano y las arrestaciones arbitrarias de los dirigentes. Sobre todo, entre 1966 y 1971, una treintena de Panteras son asesinados por la policía. A la perturbación interna y externa, el FBI añade una práctica tan desconocida como eficaz: inundar con drogas duras los barrios favorables al discurso del partido. De un día para otro, cocaína, heroína y crack a muy buen precio llegan a los barrios. Los dirigentes del BPP combaten a los camellos y prohíben a sus miembros que consuman drogas duras. Pero puesto que están en la cárcel, que se les ha lavado el coco por agentes perturbadores o que simplemente han sido asesinados, ya no pueden hacer mucho contra esta lacra...

Se fecha en 1973 el fin del Black Panther Party original. En este año, el partido se escinde en dos partes. Una radical, que se une a la Black Liberation Army (BLA, asociación armada próxima al BPP) y la otra que renuncia a la revolución para presentarse a las elecciones y seguir con los programas de asistencia para los más pobres. 
 
¿Que queda hoy de los Panteras? Aparte de los miembros que aún están en la cárcel, un espíritu de resistencia. La lucha contra el racismo sigue vigente.
A finales de septiembre, un estudio[9] mostraba que de las 700 personas asesinadas por la policía norteamericana desde 2016, el 27.2% eran negras. En comparación con la proporción de negros en la población total (12.6%), esto supone mucho. 
 
Frente a ello, el movimiento “Black Lives Matter” (BLM, las vidas de los negros son importantes), nacido en 2013 tras el asesinato de Travyon Martin, un joven negro desarmado por un agente de seguridad que será absuelto en toda impunidad, está en plena expansión. 
 
Pero se trata de un problema de desigualdad social, no “solamente” una cuestión de color de piel. En los primeros cinco meses de 2015, 441 personas fueron asesinadas por la policía norteamericana. El 95% provenía de los medios populares.[10]

En 2016, al igual que en 1966, la pregunta que recorre los movimientos antirracistas sigue siendo: ¿luchamos por la igualdad en la injusticia o por la justicia para todos?


Notas.

1. «Panteras negras, Historia del Black panther party», Tom Van Eersel, éditions L’Echappée, Paris, 2006, pág. 85 •
2. «El movimiento negro en los EE.UU.», 1º de octubre de 2010, por Robert Paris y Tiekoura Levi Hamed
3. «Panthères noires», pág. 22
4. El 11 de agosto de 1965 en Los Ángeles, en el barrio de Watts, tres negros de la misma familia son arrestados por una patrulla de la policía californiana. Este arresto arbitrario desencadena revueltas que, en cinco años, provoca la destrucción de unos mil edificios. La policía procede entonces a 4000 arrestos: más de 1000 negros son heridos y otros 34 son asesinados.
5. «Panteras negras», pág. 45 •
6. Ídem, pág. 72 •
7. Ídem, pág. 71 •
8. «Seize the time: The story of the Black panther party and Huey P. Newton», Arrow Books and Hutchinson & Co, 1970 •9. Cifras del Washington Post 2016 •
10. «95% of Police Killings in 2015 Occurred in Neighborhoods With Incomes Under $100,000», Zaid Jilani, 24 de julio de 2015,www.alternet.org

Fuente:
http://solidaire.org/articles/all-power-people-le-black-panther-party

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